Tómale una foto. El sistema teclea por ti.
Dar de alta una carta completa o capturar el ticket del súper son las dos tareas que más horas se llevan al montar y al operar un restaurante. Con la IA de Idoo las haces con la cámara del teléfono: ella lee y propone, tú revisas y confirmas.
Nada entra a tu sistema sin que lo apruebes. La IA no inventa precios: lo que no se lee bien te lo pregunta.
Refresco de cola
48 envases de 600 ml · $15.00 c/uPechuga de pollo
0.560 kg · $138.00 por kiloJitomate saladette
1.860 kg · $41.90 por kiloCuadra con el ticket: $1,332.00
Renglones menos descuentos más cargosLas horas que te devuelve
Tiempos reales medidos con cartas y tickets de restaurantes que ya lo usan.
57
platillos en una lectura
Una carta completa —con sus precios, tamaños y extras— pasa a tu menú digital sin teclear platillo por platillo.
10 s
por ticket de compra
Lo que tardas en fotografiar la nota del súper. Capturar esos mismos 13 renglones a mano es un cuarto de hora largo.
0
capturas repetidas
La segunda vez que compres lo mismo, el sistema ya sabe qué insumo es: reconoce el producto y lo empareja solo.
Dos trabajos pesados, resueltos con la cámara
Tu carta, dada de alta sola
Fotografía las páginas de tu menú, o sube el PDF que te hizo el diseñador. La IA distingue lo que un capturista tardaría horas en separar:
- Categorías, platillos, descripciones y precios.
- Tamaños y presentaciones (chico/grande, 500 ml/litro) como variaciones.
- Guisados, salsas y extras como grupos de modificadores, con su precio.
- Y si llevas control de inventario, hasta una receta aproximada por platillo.
Tus compras, en el inventario
Tickets del súper, notas del mercado, facturas o una lista escrita a mano. De la foto sale la orden de compra completa:
- Proveedor, fecha y forma de pago, tomados del propio ticket.
- Cada producto con su cantidad, su precio y su descuento si lo hubo.
- La mercancía entra a tu almacén y el costo de tus insumos se actualiza solo.
- Una factura electrónica (XML) se lee exacta, al instante y sin consumir IA.
Siempre en tres pasos
1. Toma la foto
Desde el teléfono, en el mostrador o en la bodega. También vale un PDF o el XML de la factura.
2. Revisa lo que leyó
Ves cada renglón con su cantidad y su precio antes de guardar nada. Lo dudoso viene marcado para que le eches un ojo.
3. Confirma
Un clic y ya está: los platillos en tu carta, o la compra registrada y pagada con su mercancía en el almacén.
Una IA que sabe cuándo no sabe
Lo que separa a esto de "pegar texto en un chat".
El ticket se comprueba a sí mismo
La suma de los renglones, menos los descuentos y más los cargos, tiene que dar el total impreso. Si no cuadra, te lo decimos en la pantalla en vez de guardar una compra que no cierra.
Códigos de barras verificados
Cuando el ticket trae el código del producto, se comprueba su dígito verificador. Un código mal leído se descarta en vez de emparejarte el producto equivocado.
Un precio a medias no se inventa
Si la foto corta un precio o el papel está desvanecido, ese dato llega vacío y te lo pide. Nunca se rellena con un cero ni se deduce de un platillo parecido: un cero en tu sistema es un dato falso.
Las unidades, con la cuenta a la vista
Si mides la leche en mililitros y compras tres botellas de un litro, la pantalla te enseña la conversión hecha: "3 × 1 L = 3,000 ml". Ahí es donde un error de captura multiplica tu costo por mil.
Preguntas Frecuentes
Deja de teclear lo que una foto puede capturar
Monta tu carta el primer día y registra tus compras al vuelo. El tiempo que hoy se va en capturar, tu equipo lo pasa atendiendo mesas.